La Terapia de Pareja es un tratamiento psicológico conjunto con ambos miembros de la pareja, las sesiones son de hora y media de duración cada 15 días.
Esta modalidad de Terapia se recomienda cuando hay conflictos en la relación de pareja, se siente que la situación es repetida e insostenible y no se ve solución a los problemas. Es, entonces, el momento de plantearse la opción de que alguien neutral y experto pueda ayudar.
¿Cuáles son los problemas más frecuentes en las parejas?
- “Engancharse” en discusiones inútiles y destructivas en las que se hace sufrir y se sufre muchísimo sin llegar a ninguna solución.
- Lo contrario: no hablar ni comunicar, incluso llegar a la indiferencia, por lo que la relación va muriendo. La vida laboral en muchas ocasiones, contribuye a separar a la pareja.
- La falta de aceptación de las peculiaridades del otro. Cada uno se centra en lo que el otro tendría que cambiar para poder estar mejor sin prestar atención a lo que uno mismo puede modificar.
- En parejas con hijos, abandonar el espacio de la pareja para dedicarse a ser padres.
- Acudir a terapia porque se ha producido una infidelidad y la pareja es incapaz de perdonar para seguir adelante.
- Problemas en la sexualidad.
- Se producen “celos patológicos” por parte de uno de los miembros de la pareja o ambos, que impiden el disfrute de la relación.
La pareja y los hijos:
La llegada del primer hijo en una pareja supone un momento muy importante de cambio. El Binomio “Tú-Yo” queda “relegado”, por un tiempo, a un segundo plano y esto puede suponer una verdadera “crisis de pareja”.
¡Os ayudamos a que el ESPACIO DE PAREJA siga existiendo y funcionando!
También os asesoramos para que los conflictos que tengáis nos se conviertan en una “guerra” de dos bandos en los que vuestros hijos tengan que elegir o posicionarse, sino que vosotros, como adultos, seáis capaces de gestionar vuestros propios problemas a parte, para proteger a los niños.
Por último, en Avalon mediamos en la separación o divorcio de una pareja, para que esta situación sea lo menos dañina posible para los miembros de la pareja y para los hijos.