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Avalon Zenter. Anorexia y bulimia

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Dependencia Emocional: necesito demasiado a los demás….

¿Sientes habitualmente que NECESITAS a tu pareja, una amistad, un familiar…etc? ¿Renuncias con frecuencia a tus propios deseos anteponiendo los deseos de otra persona? ¿Callas con tal de evitar un conflicto? 

Dependencia Emocional ¿Qué es?

“Es una NECESIDAD afectiva fuerte que una persona siente hacia otra, frecuentemente se da en parejas, amistades o familiares”.

La definición de  Dependencia Emocional incluye la palabra “necesidad” significa que “ata” al individuo a un determinado elemento. Algo que se necesita, se supone que es algo sin lo cual no podemos vivir, sea del tipo de necesidad que sea. La D.E. será algo similar a una adicción pero en vez de necesitar una sustancia, se necesitaría aprobación, afecto, atención…etc, de determinadas personas.

Por tanto es un patrón crónico de demandas afectivas frustradas, que buscan desesperadamente satisfacerse mediante relaciones interpersonales estrechas. No obstante, esta búsqueda está destinada al fracaso, o, en el mejor de los casos, al logro de un equilibrio precario.

Vamos a hablar de la más frecuente, que es la de pareja, aunque gran parte de lo expuesto se puede extrapolar perfectamente a otras relaciones: amistades, familiares, trabajo,… con mayor o menor intensidad.

La dependencia emocional se manifiesta en lo afectivo, sexual, laboral, profesional, social y económico.

Algunas características (no es necesario tener todas):

  • Necesitan excesivamente la aprobación de los demás. Cierta preocupación por “caer bien” incluso a desconocidos.
  • Relaciones exclusivas. Uno de los rasgos propios en estas personas, motivo frecuente de enfados y rupturas. La necesidad de la pareja (o del amigo, hijo…) es realmente una dependencia como se produce en las adicciones, lo que genera que el otro sujeto se sienta con frecuencia invadido o absorbido.
  • Generalmente adoptan posiciones subordinadas en las relaciones, que se pueden calificar de “asimétricas”. Su pobre autoestima, y la elección frecuente de parejas idealizadas conducen al dependiente emocional a una continua y progresiva degradación, observan continuamente cómo sus gustos e intereses son relegados a un segundo plano, renuncian a su orgullo o a sus ideales, etc, pero lo asumen siempre y cuando sirva para preservar la relación.
  • Dicha subordinación es un medio, y no un fin. Los dependientes emocionales se dan para recibir por su terrible anhelo de mantener la relación.
  • Poseen una autoestima pobre, y un autoconcepto negativo no ajustado a la realidad. Tienen, en general, una autoimagen de perdedores que minimiza o ignora lo positivo de ellos mismos y de sus vidas.
  • Cuando sufren preocupaciones suelen girar en torno a una separación temida (ansiedad de separación) o a sentimientos de desvalimiento emocional y vacío, más frecuentes cuando no están inmersos en relaciones estrechas.
  • Su pareja u otra persona significativa suele ser idealizada, caen en un estado de fascinación cuando encuentran una persona segura de sí misma, con cierto éxito o capacidades (aunque muchas veces sean más supuestas que reales). Cuando tenemos mayor equilibrio emocional buscamos personas similares para establecer relaciones simétricas, pero cuando somos dependientes sucede todo lo contrario, creemos ver al salvador en las personas que poseen todo lo que nos falta: amor propio.

Los dependientes emocionales entienden el amor como apego, sumisión y admiración a la persona idealizada, y no como un intercambio recíproco de afecto, responsable del aumento de la autoestima y la calidad de vida.
No hay que olvidar que las diferencias reales entre ambos componentes de la pareja son de autoestima, NO de capacidades y habilidades!

 

 ¿Cómo las relaciones se pueden convertir en un problema?

Cuando somos niños, creamos un vínculo afectivo de dependencia emocional con las personas más cercanas, generalmente nuestros padres, o personas que vivan en la misma casa (ej. abuelos) en la adolescencia creamos esos vínculos con amigos, relaciones que nos ayudan a aprender y a crecer personalmente, y en la edad adulta, además en ocasiones creamos un vínculo especial con una pareja.

El PROBLEMA aparece cuando este vínculo se convierte en dependencia y nos impide desarrollarnos en la vida como seres independientes y libres; cuando esa dependencia nos lleva a “quedarnos en un segundo plano” en nuestra propia vida, dando más importancia a las necesidades, derechos y comportamientos de otra persona que a los nuestros.

Hay muchos ejemplos de personas que sacrifican ascensos, viajes, amigos, trabajos, porque a la pareja le ha ofrecido “el sueño de su vida” en otra ciudad, o porque “somos un equipo” y dispongo de lo mío por el bien de lo tuyo…. sacrificios o inhibiciones de deseos, objetivos incluso criterios y opiniones propias quedan relegadas a un segundo plano con tal de obtener o simplemente mantener el cariño que mi pareja siente por mi.

En realidad lo que se siente es un constante MIEDO AL ABANDONO, A LAS PÉRDIDAS, AL RECHAZO, A QUE ME DEJEN DE QUERER.

En definitiva, la Dependencia Emocional es el miedo a la libertad y se caracteriza por comportamientos sumisos, falta de confianza, dificultad en la toma de decisiones, inhabilidad para expresar desacuerdo y por un temor extremo al abandono, la soledad y la separación. Es la tirana encargada de construir nuestra prisión interior mediante alianzas con el miedo, la pasividad, la negación de la realidad y los sentimientos de culpa.

Componentes

MIEDO, ANGUSTIA INMEDIATA a hacer o decir algo que al otro no le guste, y que esa persona decida dejarles o retirarles su amor y su cariño, así que buscan continuamente complacerle, hacer lo que suponen que el otro quiere o desea. Intentan adivinar que es lo que le gustaría al otro en cada una de sus acciones, con el consiguiente riesgo de equivocarse, ya que por mucho que conozcamos a una persona, no sabemos que le pasa por la cabeza en cada uno de los momentos de su vida (muchas veces ni siquiera nosotros comprendemos nuestras acciones, así que será difícil controlar cada una de las reacciones del otro) pero aun así estas personas intentan hacerse expertas en controlar lo que el otro hace, adaptarse a las necesidades y deseos que creen que el otro tiene.

Este es un bucle donde nos obsesionamos por lo que creemos que alguien necesita o desea. Intentar adaptarse al otro y conseguirlo en algunas ocasiones hace sentir bien en el momento (se satisface al otro, se evita la pérdida de esa persona). Pero los dependientes progresivamente se sienten cada vez peor, ya que han renunciado, y siguen renunciando a sus sueños, sus ilusiones y han puesto toda su felicidad en que el otro sea feliz (suponen que si el otro es feliz, automáticamente yo soy feliz…error).

Aunque muy en el fondo la persona sabe que podría hacer algo para modificar la situación, el miedo a mostrarse y definirse es muy grande. Tanto miedo a los conflictos, tanto miedo a perder a esa persona… Cada día más miedos, ya que al evitar enfrentarnos a los miedos, cada vez se hacen más grandes… y la persona más pequeña.

INSEGURIDAD E INSATISFACCIÓN A LA LARGA: con el tiempo estas personas se encuentran muy mal en sus vidas. Aunque lleven tiempo intentando adaptarse al otro, o intentando que el otro se adapte, aunque sigan estando con la persona que deseaban, en el fondo no se sienten felices. No es como ellas pensaban….aunque cueste reconocerlo. A lo largo de su vida  y de su relación han ido renunciando a  tantas cosas materiales, y sobre todo personales, que a veces ni siquiera saben quienes son. Cada vez titubean más al tomar una decisión, son personas más inseguras, que necesitan que su pareja o los demás le digan si lo que ha pensado o hecho está bien o no, y además se sienten vacíos por dentro, ¿qué han hecho en su vida? ¿qué les queda de todos sus esfuerzos?

PÉRDIDA DE IDENTIDAD: además de ese malestar y de ese sufrimiento interno, como consecuencia de tanto querer adaptarse, la persona ya no sabe quien es, ni qué le gusta, ni qué desea, ni como esforzarse y cultivar lo propio. No se conoce y por tanto no se quiere.

*Además la pareja ya no ve a la persona que conoció y las cualidades de las que se enamoro. Y puede ser que sus esfuerzos para que el otro le quiera y por evitar perderle, consigan exactamente lo contrario de lo que se quería: que el otro se aleje y se confirmen todos sus miedos, también puede haber ocurrido que la pareja se haya acostumbrado a ser más directiva de lo que originariamente era.

Ventajas de esta situación: ¿por qué lo hago?

Esta dependencia emocional y esta necesidad e aprobación tiene VENTAJAS, que ayudan a mantener esta situación. Al dejar que la opinión del otro sea la mejor colocas la responsabilidad e tus sentimientos y comportamientos en los demás ya que si ellos no te trataran así, si ellos te dijeran o no te dijeran,…. tú “lo harías de otra forma”. Al responsabilizar a los demás la persona en su cabeza piensa que son los demás los que tienen que cambiar, no ella, por tanto se refuerza la pasividad.

El dependiente “da el poder” y transmite al otro un exceso de responsabilidad sobre sus propios sentimientos o sobre su bienestar, incluso lo expresa en su lenguaje inconscientemente, atribuyendo sus sentimientos positivos: “me haces tan feliz” “me haces subir al cielo” “antes de conócete era tan infeliz” y también atribuyendo sus sentimientos negativos “me haces sentir tan triste” “me quitas la energía” “por tu culpa soy infeliz”… etc.

En realidad lo que estoy haciendo es colocar mi felicidad en manos de otros, estoy buscando el bienestar fuera de nosotros mismos. Esto ELUDE RESPONSABILIDAD y el esfuerzo que supone encargarnos de nuestras cosas y ocuparnos de nosotros mismos. Es mucho más cómodo (e insano) dejarnos llevar, creernos la fantasía de seguir siendo niños pequeños en manos de los demás adultos que velan por nosotros.

Eso, sin saberlo, lleva a la infelicidad automáticamente, ya que la única forma de estar satisfechos es buscar esa tranquilidad en nosotros y en las acciones que elijamos. Los único comportamientos en los cuales podemos influir de una manera clara son los nuestros, y esos son los únicos q nos pueden garantizar nuestro bienestar.

Pero… ¿qué podemos hacer? EL CAMBIO

El dependiente espera pasivamente a que fuerzas externas ejecuten cambios por él. “¿Para qué incomodarme, para qué cuestionar a mis compañeros en la empresa, o proponer un cambio a mi pareja, o hablarle claro a mi amigo, o armar una discusión, si de pronto se me daña este equilibrio? y…qué pereza…”

A través del miedo a la libertad, al riesgo y a la incomodidad se perpetúa la dependencia emocional y las personas confirman así su condición de prisioneras.

Cuando estas circunstancias generan angustia y/o depresión, es probable que para aliviar tales síntomas se requiera un tratamiento, pero es necesario tener en cuenta que la disminución de dichos síntomas es sólo el comienzo de un proceso más profundo. Uno de los primeros pasos en el proceso de la independencia es combatir la fascinación por la comodidad. “Yo quiero ser libre, pero no quiero renunciar a mi comodidad”. Y esto, obviamente es imposible, pues la libertad sólo se conquista a través a través de la lucha cotidiana. La libertad se conquista a través de la AUTONOMÍA de necesitar a los demás para sentirme bien, del qué dirán, de muchos falsos valores culturales, etc.

El miedo no es tanto a lo desconocido como a apartarnos de lo conocido.

El camino para liberarse de esta trampa es el AUTOCONOCIMIENTO Y AMOR A UNO MISMO, esto se consigue dedicándose a las PROPIAS NECESIDADES AFECTIVAS.
Mi grado de responsabilidad en mi dependencia emocional es…… todo!

¿Cómo lo hago?

  • Cada persona es responsable de si misma. En último término tú y solo tú eres el encargad@ de cuidar de ti: FOMENTA TU AUTONOMÍA.
  • lucha por lo que puedes cambiar: TU MISM@.
    No intentes controlar la vida y los comportamientos de los demás. Ni esperes a que se den cuenta o a que cambien.
  • Deja de actuar impulsiva y automáticamente “como se supone que debes actuar”.
    ESCUCHATE tranquilamente, conéctate con tus emociones y con lo que necesitas.
  • No tomes los comportamientos de otra persona como indicadores o reflejo de tu propia autoestima.
  • Tienes el derecho y la responsabilidad de satisfacer tus necesidades, la obligación de solucionar tus problemas y tomar tus decisiones.
  • Fíjate metas y objetivos personales, ponte y pon limites.
  • Enriquece tu vida con cosas que te gusten, amistades, actividades… esto fortalece y hace que no dependemos de una única cosa.
  • Mejora tu AUTOCUIDADO físico, psicológico y social.

Reflexión final

¿Qué puedo hacer para ser menos pasiv@ ante lo que me pasa? ¿para tomar las riendas de mi vida?



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