¿Qué es la depresión?
Es un malestar que afecta todo el cuerpo, el estado de ánimo y los pensamientos; afecta la forma en que uno come y duerme, el deseo y la motivación, la opinión de uno mismo y el concepto de la vida en general.
No es una señal de debilidad personal o una condición que se pueda alejar a voluntad, las personas que sufren una depresión no pueden tan sólo animarse y de inmediato sentirse mejor.
Los síntomas pueden durar semanas, meses o años, pero un enfoque adecuado permite modificar este estado e incluso lograr que la persona que supera una depresión salga enriquecida y fortalecida de ella.
¿Cuales son los síntomas?
- Estado de ánimo persistentemente triste, ansioso o “vacío”, muchas veces con descuido en la apariencia (“no tengo ganas ni de arreglarme”…)
- Sentimiento de desesperanza y pesimismo (el futuro no se vislumbra…)
- Sentimientos de culpa, inutilidad e incapacidad.
- Pérdida de interés o de placer en pasatiempos y actividades que anteriormente se disfrutaban, incluyendo el sexo.
- Insomnio o hipersomnio, (dormir poco o demasiado)
- Disminución de energía, fatiga, inhibición psicomotriz (es decir, sensación de cansancio infinito…)
- Inquietud, irritabilidad ( ¡explotar por cualquier cosa!)
- Dificultad para tomar decisiones, de concentración, trastornos de memoria.
- Ideas e intentos de suicidio.
¿Qué puedo hacer si estoy deprimido/a?
Reconocer la necesidad de pedir ayuda, no sólo al entorno más próximo (familia, pareja y/o amigos) sino la profesional (psicólogo y/o psiquiatra).
Una vez que te has puesto en manos profesionales:
¿Cómo te puede ayudar una Terapia?
La terapia te ayudará a reconocer qué cosas, situaciones, experiencias vividas te han llevado a tener esta tristeza (o ansiedad…) tan profunda. También podrás expresar tanto tu tristeza, como la rabia, el miedo… y, a partir de ahí, buscar la manera de introducir el cambio o los cambios necesarios para seguir adelante con tu vida.