“El amor es un viaje.
Cada cual hace su camino,
Pero es grato acompañarnos”.
(“Los vínculos amorosos”. Fina Sanz)
Los vínculos afectivos forman parte de la socialización de una persona y contribuyen a su bienestar o su infelicidad en el día a día.
Una pareja, desde su formación, va a pasar por diferentes etapas o fases y va a atravesar por diferentes crisis a lo largo de su historia. Dichas crisis son una oportunidad para el cambio, ya sea fortaleciendo aún más el vínculo o, por el contrario, poniendo fin a dicha relación.
Cuando una pareja decide acudir a terapia de pareja, lo más probable es que haya intentando previamente buscar soluciones a sus problemas o dificultades. Por tanto, la pareja que llega a consulta ha realizado ya intentos más o menos frustrados de salir de su situación de crisis.
Muchos de los problemas sintomatológicos que traen las parejas aparecen en un momento de transición en el ciclo vital, por ejemplo, iniciar una convivencia, tener un bebé, el hijo empieza a ir al colegio, el segundo hijo, un hijo se independiza, familias reconstituidas…
¿Cuáles son los síntomas que las parejas llevan a consulta?
Normalmente, estos son los síntomas o problemas de pareja más frecuentes:
- Peleas o discusiones constantes, el ambiente que se vive es de frustración y tensión.
- Indiferencia hacia el otro. Cada uno hace su vida, el espacio de pareja es mínimo y no se cuida. Se vive en soledad, aislamiento…
- En parejas con hijos, el rol de padres invade o dificulta el espacio de la pareja.
- Problemas de comunicación.
- Problemas de sexualidad.
- Uno de los miembros de la pareja sufre celos patológicos.
- La confianza se ha roto a causa de la infidelidad de un miembro de la pareja.
Si este es un ejemplo de lo que os pasa, habéis intentado soluciones y no encontráis la manera de generar un cambio, es el momento de que os planteéis la ayuda de un profesional.
¿Cómo es la terapia de pareja?
En Avalon, te ofrecemos un espacio para vosotros, para que os paréis y escuchéis, pongáis palabras a lo que está pasando y, con cierta perspectiva, podáis tomar decisiones conjuntas sobre los cambios que se deben producir para salir de esa crisis. También servirá para que descubráis aspectos que teníais olvidados, como los puntos fuertes de la pareja o las cosas que os unen.
La terapia permite que en lugar de estar pendiente de lo que el/la otro/a tiene que cambiar, me centre en cúal es mi parte de responsabilidad y cómo puedo cambiar yo para mejorar la situación.
Os ayudará a reconciliaros (perdonar y ser perdonado) con vuestro pasado (común e individual) para poder pasar página y seguir juntos.
Por último, os ayudará a distinguir si lo que os pasa es una crisis puntual, normal en el ciclo evolutivo del individuo y de la pareja, o es el momento de finalizar vuestra relación y si, tenéis hijos en común, podáis llevar este proceso de separación (o divorcio) de la mejor manera posible para que ellos no salgan perjudicados.